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Castillo
22 Habitaciones
•
700 m²
Boyer
1 700 000 €
FINCA RESTAURADA CON HABITACIONES DE HUÉSPEDES EN EL SUR DE BORGOÑA
A menos de 3 minutos de Tournus, el Castillo de Pymont renace con elegancia tras una restauración completa llevada a cabo entre 2020 y 2022. Reconstruido en el siglo XVII sobre los cimientos de una mansión medieval y ampliado posteriormente en el siglo XIX, este complejo cuenta con cerca de 700 m² de superficie habitable en el corazón de un parque de más de cuatro hectáreas, atravesado por dos cursos de agua. Nueve habitaciones y suites, numerosas dependencias y una actividad de alojamiento rural ya reconocida conforman hoy un lugar donde el patrimonio, la naturaleza y la hospitalidad se combinan con naturalidad.
UN RENACIMIENTO PATRIMONIAL IMPULSADO POR LA PASIÓN
El Castillo de Pymont narra, ante todo, un renacimiento.
Tras sus fachadas, reconstruidas en el siglo XVII sobre los vestigios de una antigua mansión medieval y ampliadas posteriormente con un elegante ala neogótica en el siglo XIX, se esconde una historia reciente igualmente notable.
Cuando los actuales propietarios cruzaron sus puertas en 2019, la finca estaba profundamente marcada por el paso del tiempo. Entonces comenzó una obra de restauración de una envergadura poco común. La restauración llevada a cabo entre 2020 y 2022 permite hoy disfrutar de una finca restaurada en sus elementos esenciales, que ofrece un nivel de confort poco habitual en propiedades patrimoniales de esta envergadura.
Los suelos de parqué antiguos, las molduras de madera, los techos decorados, las escaleras de piedra y los espacios amplios dialogan de forma natural con una calefacción eficiente, un aislamiento esmerado y equipamientos contemporáneos discretamente integrados.
El castillo recupera así su vocación original: la de una casa viva, abierta a la transmisión, donde el patrimonio sigue escribiendo su historia sin quedarse nunca estancado.
NATURALEZA Y VIAJES PARA UN AMBIENTE ÚNICO
El parque, de más de cuatro hectáreas, prolonga esta sensación de armonía. El río Natouze alimenta un estanque central en torno al cual se organizan los senderos, los árboles centenarios y los claros que invitan a pasear. A lo largo de las estaciones, la luz atraviesa el follaje, se refleja en el agua y acompaña la mirada hasta el palomar, magníficamente restaurado. Los puentes y las dependencias de piedra salpican este paisaje bucólico. Aquí, la naturaleza forma parte integral de la identidad de la finca. En el interior, esta personalidad se mantiene con la misma coherencia. Los salones, las bibliotecas y las nueve habitaciones y suites ofrecen un ambiente singular en el que las antigüedades, las obras de arte y los objetos traídos de numerosos viajes cuentan una historia personal. Mobiliario asiático, puertas antiguas, elementos arquitectónicos reutilizados o curiosidades procedentes de otros lugares componen un universo refinado y acogedor. Más que una simple decoración, se trata de una auténtica colección de recuerdos que acompaña a cada espacio y confiere al castillo una identidad única. Este ambiente ha seducido de forma natural a los viajeros acogidos desde 2022 en el marco de una actividad de alojamiento rural hoy en día reconocida.
También ofrece a un futuro propietario la posibilidad de hacerse cargo de inmediato de una actividad ya consolidada, al tiempo que disfruta de una finca totalmente restaurada, lo que evita tener que realizar obras adicionales.
UNA FINCA CON MÚLTIPLES PERSPECTIVAS
El castillo de Pymont combina hoy en día el encanto de una residencia histórica con la libertad de una finca que ofrece múltiples posibilidades.
Las numerosas dependencias, la bodega abovedada, los talleres, los desvanes acondicionables y los amplios espacios anexos ofrecen un potencial de desarrollo variado y armonioso, sin alterar el equilibrio del lugar. Ya sea como residencia familiar, casa de recepción, finca de acogida o para continuar con la actividad turística existente, cada proyecto encuentra aquí un marco ya operativo. Su ubicación refuerza aún más esta singularidad.
En las inmediaciones de los accesos a la autopista, de la estación de TGV de Mâconnais y a solo unas horas de Ginebra, París o Londres, la finca aúna la rareza patrimonial y la accesibilidad europea.
Los paisajes del sur de Borgoña, la riqueza gastronómica de la región, los viñedos, los pueblos con encanto y las rutas culturales prolongan de forma natural la experiencia del lugar.
Más que una simple propiedad, el Château de Pymont ofrece la posibilidad de continuar el hilo de una historia ya profundamente arraigada.
Está dirigido a compradores que buscan un patrimonio vivo, habitable de inmediato, que concilie calidad de vida, accesibilidad y potencial de acogida.
LA OPINIÓN DE LA AGENCIA
Nos conmueve esta mansión que cuenta mucho más que una simple arquitectura.
El Château de Pymont forma parte de esos lugares cuyo valor reside tanto en su historia como en la emoción que transmiten. Su restauración ejemplar, el ambiente creado por sus propietari