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Casa / Villa
10 Habitaciones
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350 m²
Lons-le-Saunier
EL PRIORATO DE L'ÉTOILE A LAS PUERTAS DE LONS-LE-SAUNIER
A pocos minutos del centro, en un entorno preservado, este priorato del siglo XVIII luce una arquitectura de piedra restaurada con esmero. Los espacios se abren a un parque arbolado salpicado de árboles centenarios, un estanque y tranquilas vistas. La casa acoge tanto la vida familiar como los momentos de recepción, envuelta en un ambiente cálido y acogedor.
UNA PRESENCIA ANTIGUA, INSCRITA EN EL PAISAJE
En el corazón de un discreto pueblo del Jura, Le Prieuré se inscribe en una continuidad histórica perceptible desde el primer momento. La piedra, patinada por el tiempo, capta la luz y revela fachadas de proporciones equilibradas. El conjunto se organiza con claridad, en una posición ligeramente dominante, abierto a la naturaleza circundante. En el interior, los materiales dialogan. Parqués antiguos, baldosas de terracota, vigas y techos altos componen una atmósfera en la que cada espacio parece prolongar un recuerdo. Las aberturas que atraviesan la vivienda dejan circular la luz de este a oeste, acompañando los ritmos del día.
UNA CASA PARA VIVIR Y COMPARTIR
Las estancias se articulan con fluidez en torno a un amplio salón, pensado para acoger. Los espacios invitan tanto a la reunión como a la intimidad, entre salones, dormitorios y zonas más íntimas. En la sala de billar, una decoración singular atrae la mirada y detiene el tiempo: un friso del siglo XVIII, una rareza de la que solo quedan unos pocos ejemplares en el mundo, despliega sus motivos con delicadeza. Confiere a este espacio una dimensión casi museística, sin romper la armonía viva de la casa. Un dormitorio en la planta baja prolonga esta sensación de confort inmediato, mientras que las plantas superiores sugieren múltiples usos, entre la vida familiar y la acogida. Apartados, los espacios dedicados al bienestar prolongan la experiencia. Una piscina interior climatizada se inscribe en un lugar aparte, acompañada de una sauna y una cocina de verano que se abre a la terraza de piedra. Aquí, las estaciones se viven de forma diferente, en una suave continuidad entre el interior y el exterior.
UN PARQUE HABITADO, ENTRE RESPIRACIÓN Y ARRAIGO
El terreno, de casi una hectárea, despliega sus líneas con sencillez. Los árboles centenarios dibujan zonas de sombra y luz, salpicadas por un estanque ornamental y perspectivas abiertas. El huerto y las zonas de césped acompañan una vida orientada hacia el exterior, entre la contemplación y los usos cotidianos. A solo unos minutos de los servicios y las principales vías de comunicación, la propiedad conserva una especie de retiro, una distancia justa con respecto al mundo. Está dirigida a quienes buscan habitar un lugar tanto como proyectarse en él, entre el arraigo y el respiro.
OPINIÓN DE LA AGENCIA
Esta casa prioral combina historia y calidad de vida en un equilibrio poco común. La presencia de la piedra, los volúmenes y ciertos elementos decorativos singulares conforman un lugar pensado para perdurar, acoger y transmitir.